PILCHAS
Calzoncillo Cribado
Constituyeron una herencia provinciana española. Eran de crea, de algodón o de lino (hilo). Sus piernas largas, pero no tanto como más tarde, no llegaban al tobillo como ocurrió ya adentrado el Siglo XIX, sino que alcanzaban apenas a la media pierna. La parte superior era muy semejante a la moderna. La pretina, adelante, con tres o cuatro botones y, atrás, una doble presilla para regular el ancho de la cintura. Las piernas muy anchas terminaban en un fleco, de largo y espesor muy variables, generalmente deshilado de la propia tela. También con cierta frecuencia, a unos 10 ó 12 centímetros del borde de las piernas, había una franja deshilada de la tela y luego bordada. Esta franja solía de ser de ancho también variable, entre 3 y 8 centímetros. Muchas veces, sin llegar a tener deshilados, esta parte de las piernas tenía bordados en el mismo hilo. Todo este trabajo de los calzoncillos respondía a una tradición de artesanías femeninas de la península y era en todo similar a lo que se hacía~en las camisas (de hombre y de mujer) y en la ropa blanca de la casa, sábanas y toallas.
Una presilla en el borde inferior y al centro de la pechera de la camisa, servía para unir esta con el calzoncillo, dentro del cual se metían los faldones de aquella, de modo que ambas prendas quedaban así unidas.
El calzoncillo salía por el bajo de los calzones y como estos eran muy justos aparecía parte de sus piernas, acampanadas. Rara vez, y sólo por comodidad en ciertas faenas o por preservarlo de la suciedad, la parte inferior del calzoncillo se metió en la bota de potro, estirando la caña de esta bien hacia arriba. Lo normal es que quedara fuera de la bota.
El calzoncillo, cuyos perniles blancos eran casi tan anchos como una enagua, tenía en la parte inferior, la que salía por debajo del chiripá y cubría las piernas hasta los tobillos, flecos y una serie de bordaditos calados o cribos; estos cribos son los que dieron original nombre de "calzoncillos cribados".
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